CONSECUENCIAS DE LOS NIÑOS DISCAPACITADOS

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La malnutrición y sus efectos Se estima que más de la mitad de todas las muertes de niños en el mundo-- cifra que no tiene paralelo entre las enfermedades infecciosas--tiene como causa la malnutrición. Sin embargo, la malnutrición no es una enfermedad infecciosa. Sus estragos se extienden a millones de supervivientes que quedan con daños físicos y psicológicos, que quedan vulnerables a las enfermedades y que se ven afectados en su desarrollo intelectual. La malnutrición pone en peligro la vida de los niños, las mujeres, las familias y, por último, la viabilidad de sociedades enteras. Se convierte en una violación flagrante de los derechos del niño, la cual menoscaba prácticamente todos los aspectos de la labor del UNICEF en favor de la supervivencia, protección y desarrollo integral de los niños en el mundo. No obstante, la crisis mundial de la malnutrición ha causado poca alarma en la comunidad internacional a pesar de las crecientes y sólidas pruebas científicas en cuanto a los peligros que conlleva. De hecho, una nutrición de calidad que incluya, por ejemplo, una adecuada ingesta de vitamina A y yodo puede proporcionar enormes beneficios a poblaciones enteras. La malnutrición infantil no es un problema de los países en desarrollo únicamente. En algunos países industrializados las desigualdades cada vez mayores en los ingresos económicos, aunadas a las reducciones en los servicios de protección social, están teniendo efectos preocupantes en el bienestar nutricional de los niños. Independientemente de los conceptos erróneos, las dimensiones de la crisis de la malnutrición son claras. Es principalmente una crisis de muerte y discapacidad en gran escala entre los niños del mundo. Durante la infancia y la niñez la carencia de yodo y la anemia pueden retardar el desarrollo psicomotriz y afectar el desarrollo intelectual, llegando a disminuir el cociente de inteligencia del niño hasta en 9 puntos. Los bebés que nacen con bajo peso tienen un promedio de 5 puntos menos en sus cocientes de inteligencia en comparación con los niños saludables. Los niños que no reciben lactancia materna tienen 8 puntos menos en sus cocientes intelectuales que aquellos niños que han sido amamantados. Se ha hallado que los niños en edad preescolar que se encuentran anémicos tienen dificultades para mantener la atención y discriminar estímulos visuales. El bajo rendimiento entre los niños de primaria y los adolescentes está relacionado con carencias en la ingesta de yodo.

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